TodOpera

Don Giovanni. Cartas de Mozart II

 

Extraido y editado del sitio Mozart. Cat




"À Monsieur Geoffroy de Jacquin à Vienne" Carta nr 2

 

"À Monsieur Geoffroy de Jacquin à Vienne" en el Jardín Botánico.

Praga, 4 de noviembre de 1787

Queridísimo y amadísimo amigo:

Confío en que habrá recibido mi carta; el 29 de octubre se puso "in scena" mi ópera Don Giovanni, y por cierto con el más clamoroso éxito. Ayer se representó por cuarta vez -y por cierto, en mi beneficio-. Tengo la intención de partir de aquí el 12 o el 13; así pues a mi vuelta tendrá usted en seguida el aria para cantarla. Nota entre nosotros: quisiera que mis buenos amigos, especialmente Bridi y usted, estuvieran aquí una sola noche, ¡para poder participar en mi satisfacción! ¿Tal vez se represente en Viena? -eso quisiera-. Aquí utilizan todos los medios para convencerme de que me quede unos meses y escriba otra ópera; sin embargo no puedo aceptar esta oferta por lisonjera que sea.

Bueno, queridísimo amigo, ¿cómo se encuentra usted? Confío en que todos ustedes se encontrarán tan bien y tan sanos como nosotros; sin duda, queridísimo amigo, no puede usted dejar de estar satisfecho, porque posee ¡todo aquello que a su edad y en su situación puede desear!, especialmente dado que ahora parece haberse retirado totalmente su anterior forma de vida un tanto agitada; ¿no es cierto que cada día está más convencido de la verdad de mis pequeños sermones?; ¿no es infinitamente distinto el placer de un amor inconstante y caprichoso, de la felicidad que procura un amor verdadero y sensato? ¡Sin duda me agradecerá a menudo de corazón mis enseñanzas! Todavía hará que me sienta muy orgulloso -pero, sin chanzas-. En el fondo debe estarme un poquito agradecido, de haberse hecho digno de la señorita N................., porque en su mejoramiento y conversión desempeñé sin duda un papel más que importante. Mi bisabuelo solía decir a su mujer, mi bisabuela, y ésta a su hija, mi abuela, y ésta a su vez a su hija, mi madre, y ésta por su parte a su hija, mi hermana carnal, que era un gran arte hablar bien y bonito, pero quizá sea otro no menos grande callar en el momento oportuno. Así pues seguiré el consejo de mi hermana, gracias a nuestra madre, abuela y bisabuela, poniendo fin no sólo a mis tiradas morales sino también a toda la carta.

9: Con sorprendente placer recibo su segunda carta; si necesitaba la canción en cuestión para estar seguro de mi amistad, ya no tiene razón para dudar; ahí va. Confío sin embargo en que también sin esa canción esté convencido de mi verdadera amistad, y con esa esperanza me reitero eternamente

su sincerísimo amigo

W.A. Mozart

P.D.: ¿Que no debía acordarse de dar recuerdos de mi parte a sus queridos padres, su señorita hermana y su señor hermano? ¡No me lo puedo creer! Lo atribuyo exclusivamente a su olvido, amigo mío, y creo no equivocarme. En cuanto al doble lacre la cosa es así: el lacre rojo no servía para nada; así pues puse el negro encima; y mi sello habitual lo he olvidado en Viena. "Adieu"; confío en abrazarlo pronto.

A toda su casa y a Nattorps, saludos de los dos.

---
NOTA: Jacquin tenía 24 años y Mozart 31.