TodOpera

Una Agresión Sensorial

Las Operas de Richard Strauss

Por Edgardo Beck

 

ELEKTRA, op. 58
Tragedia musical en un acto

·          Compuesta entre 1906 y 1908.
·          Estrenada el 25 de Enero de 1909 en el Königliches Opernhaus de Dresden con Annie Krull como Elektra, Margarethe Siems como Chrysothemis, Ernestine Schumann-Heink como Clytemnestra y Karl Perron como Orestes, dirigidos por Ernst von Schuch.
·          Libreto de Hugo von Hofmannsthal basado en la obra de Sophocles.
           Personajes:
·          Elektra (hija de Agamenon y Clytemnestra) -soprano- (Marton, Nilsson, Behrens, Varnay, Konetzni)
·          Clytemnestra ( la madre; reina de Argolis y viuda de Agamenon) - mezzo soprano -
     (Lipovsek, Resnik, Ludwig, Mödl, Mödl)
·          Chrysothemis (hija de Clytemnestra y hermana de Elektra) - soprano- (Studer, Collier,
     Secunde, Hillebrecht, Ilitsch)
·          Orestes (hermano de Elektra y Chrysothemis)  - barítono- (Weikl, Krause, Hnninen, King, Braun)
·          Aegisthus (padrastro de Elektra)-tenor- ( Winkler, Stolze, Ulfung, Wätchter, Klarwein).
·          Tutor de Orestes - bajo-
·          Un confidente de Clytemnestra -soprano-
Otros: un joven sirviente, un viejo sirviente, 5 sirvientas (una contralto, dos mezzosopranos y dos sopranos)

Los intérpretes entre paréntesis corresponden a las siguientes versiones:
·          1990, Sawallish, Bayerische Rundfunk, EMI
·          1967, Solti, Filarmónica de Viena, DECCA
·          1988, Ozawa, Sinfónica de Boston, PHILIPS
·          1964, Karajan, Filarmónica deViena, ORFEO C
·          1951, Mitropoulos, Maggio Musicale Fiorentino, FONIT CETRA
Otras versiones:
1937, Rodzinsky, Filarmónica de N. York (Pauly, Szánthó, Börner, Hühn)
1947, Beecham, Orquesta BBC (Schlüter, Höngen, Welitsch, Schöffler, Widdop)
1949, Mitropoulos, Orquesta del MET ( Varnay, Nikolaïdi, Jessner, Jansenn, Jagel)
1956, Reiner, Sinfónica de Chicago ( Borkh, Yeend, Schöffler)
1960, Böhm, Staatsoper Dresden (Borkh, Madeira, Schech, Fischer-Dieskau, Uhl)

Max Reinhardt era el dueño de las producciones teatrales al comienzo del siglo XX. Ya había pegado fuerte con Salomé basado en el libro de Wilde y ahora pretendía hacer lo mismo con la Elektra de Sophocles con adaptación y libreto de Hugo von Hoffmannsthal.
Este último había nacido en 1874 (10 años menor que Strauss) en el seno de una familia de banqueros.
De muy sólida base cultural, desarrolla su versión de Elektra en 1903 después de algunos trabajos cortos. En realidad, ya tenía antecedentes de "buceo" mitológico, puesto que  había trabajado ya con adaptaciones de Edipo, además de haber dejado inconclusos varios otros proyectos (Leda y el Cisne, Júpiter y Semele, etc.)
Strauss tuvo la oportunidad de ver la obra y de inmediato sus engranajes se pusieron en marcha para una nueva idea operística. Sin embargo algo lo detenía.
El choque entre su reciente concepción bíblica (Salomé) y esta tórrida atmósfera podría ser demasiado para su audiencia (y en realidad no se equivocaba).
Recordemos que este momento se sitúa a solo una década de la muerte de Verdi y que durante los primeros años del siglo XX, Strauss visitó repetidamente Gran Bretaña, llegando a dirigir algunas de sus obras con la Orquesta Escocesa.
En 1903 se realizó en Londres un festival solo con obras suyas, cosa que sucedía poco después de la amenaza de divorcio con Pauline (tema sobre el que ampliaré en el capítulo de Intermezzo).
En esa primera década se sucederán:
-          la composición del Erwartung de Schönberg
-          los bocetos iniciales de Berg sobre Wozzeck
-          la estructura de  la Historia de un soldado (Stravinski)

En realidad, el comienzo de la composición de Elektra sucede en los primeros meses de 1906 y se completó en setiembre de 1908.
Para su estreno, autor y libretista pensaron en Annie Krull. La fecha fue el 25 de Enero de 1909 y el sitio Dresden como parte de una semana dedicada a obras de Strauss.
El choque fue quizá mayor que con Salomé, sin embargo dos meses después de presentaba en Viena y luego en Milán.
En febrero de 1910 se produce la presentación ante la sociedad londinense en manos de Beecham con Edyth Walker en el papel protagónico. Tras la función, Ernest Newman, en ese entonces un crítico musical inglés de gran influencia, describía a Elektra como "una obra abominable, fea y ruidosa", aunque reconocía a su autor como el "mayor músico viviente".
Posteriormente, los comentarios fueron bastante contradictorios, rescatando por un lado los valores del autor, pero denigrando por otro la trascendencia de la obra.
La impresión que Strauss tuvo de estas repercusiones no parecen sido leves. Si no, basta con recordar que su próximo capítulo fue el Caballero de la Rosa. De pensar en el contraste las palabras sobran.
Remito al autor al capítulo de Salomé para repasar las semejanzas que esa obra tiene con Elektra. Podremos "paladear" la venganza de Elektra para su padre y el desagradable marco de Egisto y Clitemnestra, paralelo al de Herodes y Herodías.
Dos elementos más distinguen a Elektra: la singular repercusión de la muerte de Agamenón y las formas musicales identificadas con el desenfrenado afán de venganza de la protagonista y el momento onírico de Clitemnestra.
Otra posible semejanza puede hallarse si pensamos que Strauss utiliza tres roles femeninos: mostrando variantes del amor en el Caballero y bajo diversos perfiles psico-patológicos en Elektra.
El collar de perlas se cierra en las disonancias. Para la época en que se pensó, eran más que extravagancias, pero para Strauss configuraban una necesidad imperiosa: no podría existir Elektra sin ellas!.

Por las especiales características de la constitución de la orquesta, será esta la única vez que lo detallaré (111 instumentistas):
1.       Cuerdas (62) : 8 primeros violines, 8 segundos violines, 8 terceros violines, 6 primeras violas, 6 segundas violas, 6 terceras violas, 6 primeros cellos, 6 segundos cellos, 8 contrabajos.
2.       Vientos (32): 1 flauta piccolo, 3 flautas, 2 oboes, un corno inglés, un heckelphone, un clarinete en sol, 4 clarinetes en re, 2 basetthorns, 1 clarinete bajo en re, 3 fagot , un contrafagot, 4 trompas, 2 tubas Wagner en re, una tuba Wagner en la, una trompeta bajo, 3 trombones, un trombón contrabajo, una tuba contrabajo
3.       Percusión (17) : 6-8 timpani con 2 ejecutantes, 1 glockenspiel, 1 triángulo, 1 tamborín, 1 tambor, 1 ratchet, 1 tam-tam con 3-4 ejecutantes, 1 celesta, 2 arpas (si es posible 4)

Estructura argumental

La acción se desarrolla después de la guerra Troyana en Miscenas.
Desde la muerte de su padre Agamenón, la vida de Elektra y sus hermanos Chrysothemis y Orestes se ha tornado triste y apagada.
Elektra vive fuera del palacio y sus actos son salvajes e impredecibles. Solo la anima el deseo de venganza de la muerte de su padre; el blanco: su madre Clytemnestra y Aegisthus su padrastro.
Las sirvientas que limpian el interior del palacio cruzan miradas de desprecio hacia el furtivo paso de Elektra. Solo la más jóven tiene sentimientos amables hacia aquella y por ello es castigada por sus compañeras.
Ya fuera de la casa, Elektra continúa intoxicándose la mente reviviendo una y mil veces la muerte de su padre.
Para cumplir con su  venganza necesita la ayuda de sus hermanos Orestes y Chrysothemis que aún están fuera de Mycenas.
Anticipándose al éxito que Elektra está segura de obtener, danza "alrededor de las tumbas de sus víctimas".
El encuentro con su hermana es como un paso de un sueño fantasma a la realidad.
Siendo más jóven, Chrysothemis no padece la tortura de los recuerdos y no desea permanecer junto a Elektra consumiéndose en tétricos pensamientos. Sin embargo quiere a su hermana y le advierte que su madre desea encerrarla por vida en una celda.
Mientras Chrysothemis renueva sus advertencias a su hermana, se oyen ruidos. Llega Clytemnestra. Aquella huye para no enfrentar a su madre.
El drama inunda la escena cuando Elektra se enfrenta a su madre. El odio es mutuo.
Una cohorte de sirvientes y esclavos con antorchas traen animales para sacrificios.
Clytemnestra vuelve a aparecer pero ahora desfigurada por pesadillas recientes.
Desesperada, le pregunta a Elektra si conoce la forma de apaciguar a los dioses para que sus noches sean más pacíficas.
Elektra vé su oportunidad. Sin piedad, le anuncia a su madre que la solución surgirá cuando una mujer sea abatida por un hacha en manos de un hombre de su faimilia.
Clytemnestra no alcanza a ver la realidad de esa sentencia y es Elektra la que, con lágrimas en los ojos, le anuncia que es ella la que tiene que morir.
Un confidente le susurra a Clytemnestra en el oido. Esta se encamina hacia el interior del palacio junto a sus sirvientes.
Chrysothemis trae la noticia que dos hombres se han enterado de la muerte de Orestes.
Elektra se conmueve, no solo por la muerte de su hermano sino que solo quedan ella y su hermana para ejecutar la venganza.
Cuando comienzan a planear los detalles, Chrysothemis huye.
A solas, Elektra toma el hacha que mató a su padre.
Sus pensamientos la aislan del mundo exterior, pero no tanto como para no darse cuenta que en la puerta se aparece una figura familiar. Es Orestes.
En un principio ninguno reconoce al otro. Orestes toma a su hermana como una sirvienta.
Cuando ambos revelan su identidad el ambiente cambia y los sentimientos se apaciguan.
Los hermanos se regocijan y retoman los planes de venganza.
El tutor de Orestes lo guia hacia las habitaciones de la reina dejando nuevamente sola a Elektra.
El drama se hace presa de todos.
Hay llantos y gritos en el interior del palacio como señal de la venganza cumplimentada por los dos hombres.
El padrasto de Elektra busca confirmar la muerte de Orestes. Con siniestras intenciones, Elektra le ilumina su camino con una antorcha hacia el interior del palacio.
Aquel adivina los pensamiento de Elektra y clama por ayuda a través de una ventana.
Chrysothemis se une a Elektra para festejar el retorno de Orestes y el éxito de sus objetivos.
Elektra comienza una frenética danza que acaba con su vida.
Su hermana corre hacia una puerta pidiendo ayuda a Orestes.

 

Estructura musical.
Bryan Gilliam nos habla de inmoralidad estética en las artes contemporáneas.
Como todo suele tener su antónimo habrá que pensar pues en una moralidad estética. Y de ser así, qué pasará cuando ambas condiciones coexisten, como parece serlo en Elektra. Se repelen o se adicionan?
Debemos prepararnos para una única escena dividia en siete secciones y lo que debemos también saber es lo que la obra no nos cuenta: Agamenon, Rey de Argos, ha salido hacia la guerra en Troya dejando en el gobierno del lugar a su mujer Clytemnestra. Esta, con ayuda de su amante Aegisto ha asesinado a su esposo
La acción se desarrolla enteramente en los interiores del palacio de Mycenas.
Después del asesinato de su padre, Elektra y sua hermana Chrysotemis han vivido miserablemente, mientras que de su otro hermano en el exilio, Orestes, no han tenido noticias en muchos tiempo.
La orquesta desarrolla desde el principio el motivo del rey asesinado.
Elektra, que vive como un animal,  comienza con un tema similar al de Salomé, seguido de una discusión entre cinco sirvientas que se quejan del trato que reciben y denigran a Elektra:  -Wo bleibt Elektra-

Siguen dos monólogos de Elektra, el primero después que los vientos componen  una rápida escala  en relación a su madre y su amante y el segundo, con la obsesión por vengar la muerte de su padre Agamenón
-Allein! Weh, ganz allein-
( Sola, completamente sola!).

Tras nombrar dos veces a su padre, Elektra se lanza en un lúgubre recuerdo de su asesinato, regodeándose con la idea de ver la sangre de sus victimarios correr entre una danza conjunta con su hermana.
La música remarca el dramatismo del momento, con tutti  que sobrecogen.
Las interpretaciones psicológicas sobre la morbosa fijación mental de nuestra heroína por su padre no podrían haber tenido un marco orquestal más adecuado.
Es además uno de los segmentos más prolongados de toda la ópera (casi nueve minutos) y el final....bueno, el final es una cosa aparte!.
Es el Strauss de Don Juan y Vida de Héroe, entre lo elegíaco y lo heroico!.
Acude su hermana que la previene de un complot que sobre ella trama su madre.
La música se torna más incidental y con menor protagonismo.
La venganza le queda grande a Chrysothemis.
-Ich kaun nicht sitzen und ins Dunkel starren-.

Dúo femenino con vientos y percusión, siempre en tonalidades menores.
El glisado de las cuerdas es acompañado por golpes de timbal.
La situación planeada por Elektra sobrepasa la tolerancia emocional de su hermana menor.

Sugiero repetir el último minuto del lapso anterior. Espectacular sería un adjetivo calificativo apropiado, aunque dudo si refleja toda la fuerza que el autor puso en él.

La llegada de Clytemnestra apura la huida de Chrysothemis.
-Was willst du? Seht docht, dort!-.

El tema de la reina es realmente fuerte. Los contrabajos y timbales marcan un ritmo acompasado intenso (luego se reiterará en un par
de oportunidades).
Luce ella pesados adornos y joyas que parecen doblegarla. A sus oidos susurran constantemente sus sirvientes.
Como anuncio a su próximo lucimiento ya tenemos breves brillantes momentos musicales: - Die Gütter! bist dach selber eine Götin- y en
 - Ich will nichts hören!-.
Pero es en el próximo momento Ich habe keine guten Nächte donde debemos "abrirnos" para recibir una nueva oleada estimulante.
Strauss nos ensancha el horizonte musical a extremos no conocidos.
Es la presentación en sociedad de la atonalidad, puesta en juego para ayudar a la reina a describir los horrores de sus pesadillas.
Escuchen el fraseo de la desdichada.
Escuchen el sonido de sus pesadas joyas y adornos.
Escuchen su voz y el dramatismo de sus versos.
Se habla de sacrificios para aplacar los dioses que la torturan y Elektra "conoce" el animal indicado para ese sacrificio: ....una mujer!.
El rito deberá efectuarse con:...el hacha que mató a su padre!.
La respuesta a su madre sobre quien será esa mujer produce uno de los pasajes straussianos de mayor fuerza dramática, con énfasis sobre la palabra "freun" (regocijo), seguida de una espectacular respuesta orquestal (Was bluten muß? Dein eige nes Genick) .
La tonalidad en Si marca la desesperación de la reina.. Se producen destellos de luces y se oyen carcajadas demenciales.
Elektra se imagina la situación, con su madrastra aterrada ante la vista de su Ejecutor. "VE"  caer el hacha y el fin de sus pesadillas. Nosotros "OIMOS" el cambio de la tonalidad a Mi. Es triunfal. Es vengativa.
Me doy cuenta que durante el último medio minuto he contenido la respiración. 
Elektra ,con los ojos desorbitados, se enfrenta a una aterrada Clytemnestra. Una confidente le susurra a ésta en el oido y la reina ahora entiende. Su rostro cambia. Ahora se muestra segura de sí misma.
Se retira del sitio seguida de sus sirvientes casi con un aire triunfal
Entramos en en punto crucial en el desarrollo de la trama: entra Chrysothemis diciéndole  a Elektra que dos extranjeros han traido la noticia sobre la muerte de su hermana Orestes. Y no podemos descansar.
-Orestes ist tot!- continúa la línea dramática anterior.
La orquesta desarrolla el motivo de los niños de Agamenon.
Recién ahora se escuchan, brevemente, dos voces masculinas.
Elektra trata de convencer a su hermana para continuar solas con el plan del matricidio
 -Nun muß es hier von uns geschuhn- y especialmente -Wiestark du bist!-
Cambia el tono de la música, hasta escuchamos violines que esbozan un toque romántico que parece fuera de lugar (dije parece).
Si difícil fue de explicar el turbio sentimiento de Elektra por su padre, más difícil aún es entender sus pensamientos sobre su hermana. Strauss trata de insinuarnos algo al escoger esta línea temática romántica?.
El segmento en Fa es abortado cuando la hermana menor retoma sus dudas sobre el acto de venganza. Sin embargo, no olvidaremos el nivel musical que hemos oido minutos atrás. Quizás valga la pena repetirlo más tarde... o ahora?.
Elektra ha quedado sola para su venganza.
Nun denn, allein!.
Busca el hacha con la que mataron a su padre.
Desesperada, con su manos hurga en la pared.
Nuestro oido se enriquece con la aparición del barítono -Orestes-, obviamente "vivito y coleando".
Se había disfrazado de uno de los hombres que comunicaron la falsa noticia de su muerte.
Los hermanos no se reconocen.
El tono de Orestes es grave y no solo por su cuerda, sino por su expresión. Nos parece recordar personajes de La Mujer sin Sombra y Daphne.
{Un consejo en este punto: consiga la versión de Van Dam de Ich bin die Welt abhanden gekommen (Estoy perdido para el mundo) de la serie de los Rückert Lieder (obvio, de nuestro Richard!).}
Las señales y pistas se suceden para que, en la escena "del reconocimiento" la dicha sea total, tanto para los personajes como para nosotros!.
Es éste -Orest!- un momento dentro de un momento. Algo para separar y desmenuzar.
El solo de Elektra es trascendental; pero también es magnífica la música que lo introduce y la atmósfera posterior de las cuerdas.
Los violines nos embrujan y llevan de la mano a la soprano a un sostenido y suave Re
-Erhabenes Gesicht....-.
Todos los biógrafos de Strauss coinciden en esta instancia sobre dos puntos: el contraste del lirismo de este pasaje con la mayor parte de la ópera, plagada de bitonalidades y lo breve de su duración.
No tengo respuesta para la primer parte de esa cuestión, pero sí para la segunda: si la corta duración es el costo que Strauss nos hace pagar para semejante deleite, hasta aceptaría que durase un minuto menos!!.
El otro "extranjero" que había acompañado a Orestes era su tutor. Su función es la de hacerle recordar su sagrada misión.
Un nuevo dúo Elektra-Orestes nos pone de nuevo en marcha hacia la sangrienta meta de los dos hermanos
-Du wirst  es tun? Allein? Du armes Kind?-.
Vuelve brevemente el rítmico momento con pesada percusión del tema de la reina.
El clima orquestal se torna siniestro y premonitorio. Es el remate de la tragedia.
Los dos hombres han entrado a las habitaciones de Clytemnestra mientras afuera, Elektra desencajada se lamenta por no haberles dado el hacha de la venganza.
Chrysothemis y las sirvientes llegan atraídos por los ruidos y gritos;  pretenden entrar  pero Elektra les impide el paso.
Surge Aegisth (amante de Clytemnestra) a quien Elektra guía por los pasillos del palacio con una antorcha (He! Lichter). Después de unos momentos, aquél clama por ayuda desde una ventana (Nadie me escucha!), a lo que Elektra le dispara: "Agamenon te escucha!".
Gritos y llantos de ésta son prueba de la venganza cumplida.
Orestes y los sirvientes fieles a la memoria de Agamenon dominan a Aegisth y seguidores de la reina asesinada.
Chrysothemis corre en pos de su hermana con el único coro (en mi mayor) de esta ópera para relatarle el éxito de su hermano -Elektra! Schwester!-.
Nuevamente Strauss nos sacude con la orquesta a pleno y los intensos agudos de la soprano.
El dúo de las dos hermanas es breve -Ob ich nicht höre?-, mostrando una Elektra que vive en otra dimensión.
Música triunfal, con ribetes elegíacos. Las dos mujeres se lucen en un canto de victoria.
En su propia felicidad encerrada en un impenetrable mundo interior, Elektra logra su éxtasis en una demencial danza que termina con su muerte.
Escucho una y otra vez los tres minutos finales de esta obra y confiezo mi remordimiento por sentir tanto goce por instancia tan dramáticas.
El llamado final por Orestes hace caer el telón bajo el tema sincopado de la reina asesinada.