TodOpera

Feuersenot.Richard Strauss


Por Edgardo Beck ( De su libro Una Agresión Sensorial)

 


(Prueba de Fuego)

Ein Singgedicht in einem Akt ( Poema cantado en un acto)

 

·          Libreto: Ernst Wolzögen, basado en una leyenda flamenca.

               Personajes:

·          Schweiker von Gundelfingen -tenor- (Karl Ostertag)

·          Ortolf Sentlinger, el Burgomaestre -bajo- (Max Proebstl, Pappas, Gerger-Tuna)

·          Diemut, su hija -soprano- (Maud Cunitz, Napier, Varady)

·          Kunrad -barítono-  (Marcel Cordes, Nimsgern, Weikl)

·          Elsbeth -mezzo soprano- amiga de Diemut (Antonia Fahberg, Condo, Engert)

·          Wigelis -alto- amiga de Diemut (Irmagard Barth, Aoyama, Blorris)

·          Margret -soprano- amiga de Diemut (liselotte Nölser, Spica, Wachutka)

Otros: Jörg Pöschel - bajo- , Hämerlein -barítono-, Kofel -bajo-, Kunz Gilgenstock -bajo- , Ortlieb Tulbeck-tenor-, Ursula-alto, su mujer-, Ruger Aspeck-tenor- , Walpurg -soprano, su mujer-

 

Los intérpretes entre paréntesis pertenecen a las siguientes versiones:

·          14 de agosto de 1958, Festival de Munich en el Prinzregententheater, Rodulf Kempe, Coro y Orquesta de la Bayerischen Staatsoper, ORFEO.

·          18 de octubre de 1973, Torino, Orquesta de la RAI, P. Magg, IGI

·          1984, Bayerische Runbdfunk, Fricke, ACANTA

Esta segunda ópera de Richard Strauss tuvo un caldo gestacional básicamente constituido por un profundo resentimiento por la ciudad Munich. Elige a la ciudad como blanco y le traslada la burla del personaje central.

Es su burla?.  Strauss apuntó sus cañones a ese pueblo y sus habitantes, ridiculizándolos y satirizándolos.

Munich necesitó de un cuarto de siglo para reponerse y olvidarse de la afrenta.

 

 

Contexto general

El autor del libreto, Ernst von Wolzogen conoció a Strauss en 1898.

Aquél formaba parte de un círculo intelectual que se desenvolía en un cabaret literario , uno de cuyos principios coincidia con Richard: la oposición a gran parte de las estructuras musicales conservadoras wagnerianas. En esto, surge la condición humana en todo su esplendor: por un lado lo denigro, pero por otro me es imposible escribir sin seguir sus normas.....por ahora.

El que descubrió la veta para la futura producción conjunta fue Strauss: Los fuegos extinguidos de Audenaarde, una leyenda flamenca bastante extraña.

En la leyenda original, una persona humillada públicamente por una jóven decide vengarse. Para ello solicita la ayuda de un mago que deja a oscuras a la ciudad.

Cada una de las luces se podría encender nuevamente con llamas que surgirían del ano de la jóven expuesta desnuda en la plaza central (sic).

Desde el punto de vista musical y a pesar de las ideas, no hay dudas sobre el parentesco cercano con los Maestros Cantores.

El libreto estuvo listo en octubre de 1900 y dos meses después Strauss ya tenía listo su borrador musical.

Paradojalmente, la orquestación se terminó el día del cumpleaños de Wagner: 22 de mayor de 1901 y en la última página, Strauss escribía a la manera de satírica dedicatoria: "..a la gloria del Todopoderoso".

Para su estreno, Strauss tuvo dos ofertas: Mahler en Viena o Ernst von Schuch en Dresden.

Finalmente se decidió por este último, especialmente por el éxito que Schuch había tenido conduciendo en diciembre de 1895 a Till Eulenspiegel.

Fecha de estreno : 21 de noviembre de 1901 en la Königliches Opernhaus, con Annie Krull como Diemut y Karl Schedemantel como Kunrad, bajo le dirección de Ernst von Schuch.

El suceso fue lo que en gran parte motivó a Strauss para que esa ciudad fuese el sitio elegido para el estreno posterior de ocho de sus óperas.

El 23 de diciembre de 1905, Strauss en persona la dirige en Munich con la producción de Anton Fuchs. El sentimiento de humillación que el público sintió, fue responsable que transcurrieran 25 años antes que la Opera del Estado de Bavaria la volviera a representar bajo la dirección de Hans Knappertsbusch.

Pero con el devenir de los hechos y de los tiempos, el color de las cosas cambia. Los odios se apaciguan y muchas veces mudan.

Strauss fue designado ciudadano ilustre de la ciudad que él originalmente se burlara

Para la época en que esta ópera se pensó y proyectó, se producen dos hechos fundamentales en la vida de Strauss, el primero  fue su encuentro con Arnold Schoenberg (de 27 años en ese entonces).

No solo compartieron circunstancialmente a Wolzogen como libretista, sino que Strauss fue fundamental para el desarrollo profesional de Schoenberg, favoreciéndolo en la obtención de una beca ofrecida por la Fundación Liszt.

Además, Strauss le dio la idea del libro de Maeterlinck Pelléas et Mélisande, que Schoenberg transformó en un poema sinfónico.

Los desencuentros posteriores entre ambos pioneros de la música moderna es harina de otro costal.

El segundo punto, sucedió en marzo de 1900  y fue el encuentro con un poeta austríaco de 26 años para una posible participación en un ballet -Kythere-: Hugo von Hofmannsthal, del cual, me parece,  hablaremos "algo" en  estas páginas.

 

 

Estructura músico-teatral

Después de Guntram, es Feuersnot el primer intento de Strauss por despegarse del estilo wagneriano y la primera de tres óperas estructuradas en un solo acto (con Salomé y Elektra).

Con el afán de hallar un perfil propio, Strauss inyecta un brillo y frescura orquestal que fueron un original sello para la época.

Tendremos una activa participación de un coro de niños, melodías que luego nos parecerán conocidas en otras óperas (fundamentalmente el Caballero de la Rosa) y especialmente la aparición del vals.

No es una obra fácil, en especial para el barítono.

También suele ser difícil contar con un coro de niños con la calidad necesaria.

 

 

Sinopsis argumental:

En tiempos remotos y no precisados, la acción comienza a mediados de verano en la Sendlinger Strasse de Munich.

Siguiendo viejas costumbre, los niños juntas ramas y maderas para el gran fuego con que se celebrará el solsticio .

En su peregrinación por la ciudad, los niños pasan por la casa del Burgomaestre Ortolf Sentlinger, en donde su hija Diemut y tres amigas (Eisbeth, Wigelis y Margret)  les darán golosinas.

Cuando pasan por la siguiente casa, Jörg Pöschel les advierte que sus habitantes son seres extraños.

OrtliebTulbeck les agrega comentarios sobre un inquilino previo, el gigante Onuphrius sobre el que se tejieron varias leyendas.

Aparece el dueño de la casa:Kunrad. Como es un mago, no necesita de paredes eternas. Les permite pues a los niños tomar las maderas que quieran de las estructuras de sus habitaciones.

Sigue el desarrollo de un clásico triángulo amoroso, aunque pensándolo bien....en realidad muy clásico que digamos no es.

Veamos: Kunrad ama a Deimut, la hija del Burgomaestre (o Mayor). Esta le corresponde, y mientras los niños encienden el fuego de la festividad, Kunrad la besa apasionadamente.

Deimut se siente deshonrada y humillada y trama con sus amigas una venganza.

Hay dos partes de este libro que  nunca las he entendido demasiado bien. La primera se refiere a la indignada y violenta reacción de laa joven y la inmediata conversión de esos sentimientos en una cruel venganza. La otra la veremos luego.

Deimut decide no asistir a la fiesta y desde su balcón le canta una hermosa canción a Kunrad.

Posteriormente,  le arroja una cuerda a Kunrad para que ascienda por ella , pero en la mitad del ascenso lo deja suspendido en el aire para  convertirlo en el Hazmereir de la ciudad. Esta es la segunda parte que no entiendo, ya que el pueblo, supongo sin saber gran cosa de todo el problema, se pliega de inmediato a la burla.

Ahora bien, no olvidemos que Kunrad es un mago y como tal no le faltan armas ni conocimientos para elegir una venganza adecuada.

Elige dejar la ciudad a oscuras totalmente, haciendo que se apaguen cada una de las luces de todas las casas y calles.

Pero no podría haber venganza sin posibilidad de redención. Por ello, les habla a todos los ciudadanos dándole la clave para revertir su problema: el amor de una mujer virgen.....y ya nos imaginamos nosotros a cual mujer se refiere en particular.

Munich era una ciudad estructurada en rígidos conceptos morales y de respeto a los derechos de cada burgués que habitaba en ella. Así que.... sus ciudadanos pronto olvidan sus formalidades y acuden en masa a Deimut para que sea la solución a su gran problema .

Final: Deimut deja entrar a Kunrad a su habitación, la luz vuelve a cada una de las casas de Munich y todos festejan contentos.

Veamos ahora como se les arregló Strauss para musicalizar este relato.

En la puesta de escena original, la obra comienza mostrándonos una calle con dos veredas que se cierran en ángulo por detrás.

La ciudad, supuestamente, es Munich en tiempos no remotos no precisados. Para guía de los escenografistas, Strauss comenta que "alrededor del siglo XII".

La apariencia es la de un cuento de hadas. Los balcones, las puntas de los techos y hasta el vestuario respiran a estilo Gótico.

Jóvenes parejas pasean tomados del brazo, mientras son observados por sus mayores desde las puertas y ventas de las casas.

El espíritu desde el inicio es quizá el más liviano de todas las óperas que escucharemos y desde ya que el contraste es mucho mayor con su antecesora wagneriana, Gunter.

Las cuerdas y oboes hacen el fondo para la bulliciosa entrada del coro de niños

Gebts uns a Holz zum Subendfeuer

que se desparraman en la calle Sentlinger .

El momento corresponde a los minutos iniciales del atardecer de verano

Lo grotesco es el común denominador tanto en la arquitectura de las casas como en las vestimenta de los personajes.

Cuando la muchedumbre llega a la casa del Burgomaestre los niños comienzan a gritar primero y cantar después.

Dentro de sus versos, dicen que la hija del Burgomaestre, Diemut, nunca conocerá un hombre si no les dan madera para su hoguera.

Sale la jóven con sus tres amigas, con una canasta con madera además de tortas y golosinas que reparten entre los niños. Su canto se repetirá al final de la ópera.

A pesar de haber recolectado su pedido, los niños continuan su bochinche hasta que el mayor (burgomaestre) y otros los hacen moverse hacia otra casa.

Ellos hacen caso, pero nadie responde en la casa vecina.

Un posadero vecino, el Sr. Pöschel los previene de no molestar a los habitantes de dicha casa

Laßts den seltsamen Nachbarn

 

El panadero Gilgenstock participa comentando que sin embargo se trata de nobles personas. Strauss utiliza una vieja tonada bávara.

Se agregan otros vecinos:  Hämerlein, Tulbeck y la "vieja" Ursula.

El fondo orquestal es meramente eso, un fondo. Solo sirve para amenizar los diálogos que se desarrollan en el escenario. Si más o menos comprende usted lo que sucede puede hacer zapping con su control remoto hasta la próxima banda, sin embargo, si tiene paciencia le recomiendo prestar atención a los primeros versos de Kofel (Blockszagel, das sind Altweiber-geschichten!), anticipo de un futuro momento espléndido.

El barítono -Kunrad-, centro de esta obra canta en serio en Ihr Kindlei, ungestüme.

Es un hombre joven y pálido, de largo cabello. Las cuerdas marcan lo que será su leimotive.

Pregunta Kunrad el motivo de tanto ruido, ya que desconoce las costumbre locales.

Las amigas de Diemut lo ponen al tanto de la fiesta que se avecina e inmediatamente él comienza a sacar tablas de su propia casa.

Cuando le contesta el coro de niños entendemos el porqué todos coinciden que una de las principales dificultades para producir esta ópera es que ese componente suele difícil de hallar.

Luego reanuda su monólogo (Sonnwend, klingt's mir im Ohr!) mientras cruza su mirada con la de Diemut, evidentemente atraida por el jóven alquimista.

Todos se sorprenden cuando ven a la jóven besarse en los labios con el mago.

Diemut, abochornada por los comentarios de los vecinos, corre hacia su casa.

Una trompeta lejana nos dá por primera vez prueba de la marca registrada Strauss en el orilllo. Cierra con compases que esbozan un vals que recuerda otra vieja tonada de la región:

Meisterlein, wie warst du dumm! (precursor quizá del Caballero de la Rosa?)

Molesta por lo sucedido, Diemut comenta con sus amigas su venganza

Lo que vemos y escuchamos es liviano y nos hace recordar El Murciélago u alguna zarzuela. Sin embargo, ahora contenga sus ganas de adelantar.

Kunrad nos hace abrir los ojos y oidos con Daß ich den Zauber Ierne.

Strauss se da cuenta también que debe mostrar su presencia; escuchen los vientos marciales y las cuerdas cantar. Hasta ahora lo mejor!.

Corta el momento el Burgomaestre  (Schamts euch, Junker Übermut!) y con todo el mundo sobre el escenario se retoma el clima previo al monólogo anterior de Kunrad.

Solo se destaca el trío de los tres visitantes (Der wilde Freier gefällt mir fast) y las breves participaciones de Diemut (hasta ahora la soprano olvidada) con los pocos compases en tono menor.

El segmento finaliza con un alegre vals a cargo del coro de niños. Luego es tomado solo por la orquesta y acá estamos todos bailando y marcando el compás con nuestros pies!.

Continúa el vals como fondo de un breve monólogo del Burgomaestre, rematando con gritos de alegría de los niños.

El bullicio se apaga algo, pero el danzante ritmo no del todo.

Se abre un diálogo entre el burgomaestre y su hija. El coro desde atrás del escenario empieza una melodía parcialmente acompañada por Diemut.

Le dicen a Kunrad que su cortejo fue demasiado súbito y rápido.

 

Un largo redoble de tambor  hace de preámbulo para un magnífico acorde orquestal y un nuevo canto de Kunrad

Feuersnot! Minnegebot!-

Fuego femenino.

Las leyes del amor! que vuelve a superarse a sí mismo.

Diemut sale a su balcón, recordando avergonzada el beso "robado".

Mittsommernacht! Wehvolle Wacht

Súbitamente, Kunrad le susurra desde abajo. 

Es el máximo pasaje romántico de la ópera. Preste atención al violín con único acompañante de la soprano durante 3-4 compases y luego....el agudo sostenido no fuerte; sin ser pianísimo es hermoso y típico de....las "chicas de Strauss"!!.

Osborne lo interpreta como una parodia del dúo de amor de Tristan e Isolda.

La melodía en boca del barítono es espléndida, mientras que la soprano trata de compensar con fuegos artificiales.

Por suerte es el segmento más largo de la obra y es el que tiene que remarcar para repetir luego. En especial recomiendo cuando ambos sobreponen sus voces (poco antes que vuelva el coro de niños) rematado por acordes de trompas con caricias de flautas y pícolo.

Los jóvenes enamorados retoman sus últimos parlamentos.

La frase final para el barítono: Nun, wie du willt!. So steig'ich hinein.

Para la soprano: Sollt gleich am Söller geborgen sein.

A Kunrad le queda alguna chispa y vuelve a encantarnos con Ein Geistern und Flüstern. Con solo escuchar lo que Strauss ha escrito para él nos hace dar cuenta que sin dudas es el barítono su favorito -por esta vez al menos-

Se reestablece el dúo y la soprano nos repite los agudos wagnerianos, algo estridentes para mi gusto, pero Kunrad vuelve los sentidos a la parte de goce máximo con So war's gemeint?.

Dejando de lado los gustos, es un nuevo momento brillante! Por la música y los lucimientos personales.

Nuevamente escuchamos el coro de niños desde lejos, mientras Kunrad le ruega a Diemut que lo deje entrar a su casa.  Ella le dice que lo hará subir en una canasta por medio de una soga que ella tirará desde el balcón. Entra por un momento en su habitación y lo comenta con sus amigas: Leise, leise laßt uns schauen.

Esta vez el coro es del pueblo primero y de los niños después. El ritmo es de una ronda de juegos y burlas.

Para el final de este segmento sugiero prestar gran atencion al monólogo de Kunrad: Hilf mir, Meister, Heiligste Nach, zwing' mir der Geister  que el barítono lleva a la cima sosteniendo den roten Tode primero y Macht verlacht al final.

Es espléndido y también debería señalarse para posteriores repeticiones.

Kunrad asciende lentamente en la canasta, pero bruscamente se detiene.

Diemut pretende que es muy pesado. Para ese momento, sus amigas han traido a casi todo el pueblo que comienzan a burlarse del pobre Kunrad; todos menos el padre de Diemut.

Suspendido en el aire, al principio Kunrad no se dá cuenta que todo ha sido una trampa de la jóven, pero son solo instantes de dudas. Alertado por las risas y burlas de los ciudadanos clama por su Maestro para que lo ayude.

Sobre un trémolo orquestal, Kunrad (aún pendiendo en la canasta) ordena que se apaguen todas las luces de la ciudad. Alza sus brazos y de inmediato todas las casas quedan envueltas en total oscuridad. 

Todos se aterran, con la excepción de unas parejas que se alegran de la situación.

El clima es de temor y desesperación.

Vivir a oscuras no debe ser fácil.

Domina el coro mixto, con confusión y gritos dramáticos!.

Musicalmente un momento espectacular, con la orquesta al máximo, cortado por un nuevo monólogo de Kunrad (Oh weh, Herr Schweiker von Gundelfing).

Este comienza con gran seriedad, pero pronto se le agrega un tema perfecto. Son casi once minutos en donde el barítono nos dá una lección de canto (y no hay alegorias sobre Van Dam)

Seguramente usted repetirá luego este segmento sin que yo se lo sugiera. Después que conozca muy bien el parlamento de la estrella, haga una abstracción en la 3er. o 4ta. vez y escuche los vientos en el fondo apoyando algunas frases claves. En cuántos poemas sinfónicos los habrá escuchado?

Con la luna en el fondo del escenario vemos como Kunrad trepa hasta el balcón. Desde ese sitio le sonrié a las personas que furiosamente le gritan desde abajo (si esto era posible, por qué no trepó antes de armar tanto escándalo.....?)

La la casa donde vivía hasta ese entonces, había sido previamente refugio  de "Richard el Maestro" (clara alución a Wagner). Este había sido hechado del pueblo por los habitantes de Munich (nuevo choque con la ciudad).

Ya en la primer vez que se nombra a Richard, lo acompañan acordes del motivo del Valhalla del Anillo de los Nibelungos y cuando se pronuncia su apellido lo que ahora reconocemos es uno de los temas del Holandés Errante.

La asociaciones son claras:

-          en primer lugar, Strauss se ha identificado con Kunrad,

-          mientras que su Maestro a quien él solicitara ayuda mientras colgaba de la cesta es sin duda Wagner.

Strauss es capaz de mezclar la gravedad con breves compases de vals.

En la segunda mitad del fragmento, Kunrad parece haber recuperado en algo el humor y la música también. El vals se va desarrollando, bajo el compás marcado por el timbal.

Se intercalan pasajes graves, entre los cuales el vals trata de asomar.

Nos canta el barítono como nunca, tanto alegre como grave.

La versión que he conseguido tiene en este papel a Marcel Cordes (versión de Rodulf Kempe) y está realmente estupendo!. Disfrute su momento final a capella en einzig das Feuer Euch neu entflammt!.

Ante los ansiosos habitantes, Kunrad les advierte que solo podrán recuperar las luces de sus casas por intermedio "del cuerpo de una apasionada y amante jóven virgen".

Las advertencias de Kunrad nos sacuden hasta nosotros. Amor de una vírgen?....humm.

A Strauss le habrá costado bastante trabajo traducir esto al gran público, quizá por eso nos suenen los valses fuera de lugar.

Los personajes secundarios buscan soluciones al enigma planteado por Kunrad (Habt Ihr's gehört?. Los motivos siguen siendo folclóricos.

Tratan todos de convencer a Diemut . Primero a capella, luego acompañados de una deliciosa melodía.

Los temas se suceden y sorpresivamente son todos sumamente agradables, totalmente identificados con los ruegos de los ciudadanos hacia la jóven.

Después de escuchar este segmento varias veces he identificado 5 temas diferentes, aunque es muy probable que sean más; se anima usted a verificarlo?

Final, bajo cuerdas suaves. Es un especie de resúmen  orquestado (no es epílogo puesto que aún faltan algunos parlamentos) en donde las arpas enmarcan a los violines bajo sordina.

Comienza el burgomaestre -Still doch!-, con una melodía con dejos folklóricos del xilofón. Pronto escuchamos el tema central en las cuerdas graves. Sin acompañamiento vocal, nos muestra aún más claramente su belleza y originalidad.

Una noche de mitad de verano será nuestro leimotive durante varias horas. La orquesta vibra como solo Strauss podría hacerla vibrar.

Todo es música. Todo es gozo para nuestros oídos y cerebro; Vida de Héroe, Don Juan y varias más se acumulan ante nosotros en una sola imagen.

Rápidamente se retoma el tema principal.

La pareja central, detrás del escenario repite estrofas de Mittsommernacht!.

Es una declaración de amor con testigos auditivos.

Orquesta y coros se encargan de un final espectacular. Los niños danzan en ronda. Clima de fiesta para todos, inclusive el público.

En varias oportunidades, este segmento final es interpretado en forma de concierto  y no es casualidad, ya que quizá pueda tomarse como el único fragmento musicalmente valioso.