TodOpera

Una Agresión Sensorial

 

Las Operas de Richard Strauss

Por Edgardo Beck

 

Arabella

 

 

Matteo la abraza a pesar de la resistencia de la joven.

Los ojos de Arabella reflejan miedo, rechazo y asombro.

Ya hemos escuchado al barítono y a las dos sopranos, ahora Strauss nos muestra al tenor.

Llegan los padres y Mandryka, por lo que es hora de aclarar los tantos: 

-          Arabella confusa por la conducta de Matteo

-          Matteo con la culpa de haber hecho el amor con la hermana de su amada

-          los padres de Arabella lastimados por los insultos y agravios de Mandryka

-          Mandryka herido por la supuesta infedelidad de su prometida reconoce a Matteo como el hombre que recibió la llave de un "muchacho".

Ahora sigamos.

De no entender la conducta de Matteo, Arabella pasa ahora a no comprender en absoluto la de su pretendiente.

Parece un hombre totalmente distinto al que dejó momentos antes en el baile.

Como dije en el breve resumen Mandryka ha reconocido a Matteo y de inmediato ordena a sus sirvientes para que preparen su regreso sin escuchar para nada a Arabella.

Entre la confusión, Arabella trae algo de paz en un corto diálogo con su humillado padre. Este es el primero en tranquilizarse con las explicaciones de su hija y está pronto a reanudar su juego de cartas minimizando todo el mal entendido.

Las corcheas y semicorcheas corren por los pentagramas, en especial cuando Mandryka toma el centro de la escena. Con el cuello desabotonado y la cara desencajada, está preparando el ambiente para un duelo con Matteo.

Arabella se interpone sin entender la acusación de Mandryka

Matteo duda sin entender tampoco nada.

Mandryka en cambio no duda en absoluto e insiste en su postura de amante engañado  presionando  a Arabella que confiese .

Como insiste ella en no entender lo que está diciendo, Mandryka dice haber visto con sus ojos con el muchacho le dio la llave de su dormitorio a su amante (Matteo).

Silencio.........

Mientras Arabella se da cuenta que se refiere a su hermana, otros habitantes del hotel se asoman a la escalera atraídos por el escándalo.

En un momento de máxima calidad dramática y musical Mandryka le pregunta a Arabella brutalmente:

"Te quieres casar con este hombre con el que acabas de tener tan dulce rendezvous apenas antes de nuestra llegada?"

 

Bajo un cortante silencio orquestal Arabella responde:

"A su pregunta, Herr von Mandryka, no tengo respuesta "

La situación parece desembocar inevitablemente en un hecho sangriento. Arabella lo presiente y esta vez su canto no es reflexivo, sino de decepción e incredulidad.

Los otros pasajeros del hotel, testigos mudos hasta ese momento, hacen ahora de coro al estilo de la comedia griega.

Súbitamente Zdenka baja la escalera vestida con ropas de mujer (por fin..!). Arrepentida y en llanto continuo se abraza a Arabella y le explica lo sucedido. Strauss cambia el "humor" de su música y nos devuelve al romanticismo.

El problema lo tiene ahora Matteo, que cree haber hecho el amor con su amigo O, du mein Freund, du meine Freundin!.

Arabella consuela a Zdenka mientras Mandryka trata de disculparse con Arabella.

Por suerte Matteo se dio cuenta de la verdad y con ello se le abre un nuevo día. Los sentimientos de la joven son tan intensos que los hace suyos.

A tan meloso momento solo le faltaba agregar la comprensión de Arabella y el arrepentimiento de Mandryka; mientras tanto, el que ahora brama de furia es Waldner.

Mandryka se acerca cauteloso hacia Arabella; no sabe como reaccionará la joven.

Sugiero escuchar con atención el canto de la trompa en dúo con el arrepentido caballero. Se agregan otros instrumentos, pero aquél es foco de nuestra admiración.

Arabella gira y se enfrenta al resto de los presentes.

La cuerda preferida de Strauss toma la batuta. La soprano lo sabe y cambia la expresión de su cara.

Las cuerdas ponen marco a este cuadro boticelliano.

El abrazo de las hermanas cierra el momento en la misma línea tonal.

Interesante lapso con todos los protagonistas en escena participando activamente:

-          la pasión de Matteo,

-          el arrepentimiento en Mandryka,

-          la culpa en Zdenka

-          y la furia aún no calmada en Waldner (con una pistola de duelo en su mano).

Creo que tanto nosotros como los personajes desean el dúo final entre Arabella y Mandryka. Strauss también y nos lo ofrece en bandeja de plata (al estilo de Salomé).

El noble enamorado abraza a Matteo y convence a Waldner para que le conceda la mano de Zdenka.

Arabella cataliza la situación finalmente confirmada por un par de lágrimas que se deslizan por la mejilla del ahora doblemente feliz padre.

Como aliviados, todos se retiran de la escena dejando a Mandryka a solas. Este, desesperado, canta su desolación creyendo que su  amada lo ha dejado para siempre. Es reflejo de dolor y aflicción.

La orquesta también se duele hasta que Arabella aparece en lo alto de la escalera con un vaso de agua en sus manos.

Se renueva el entusiasmo entre los componentes de la orquesta mientras que Arabella baja lentamente la escalera (demasiado lentamente):

 

Das war sehr gut, Mandryka,

dass Sie noch micht fortgegangen sind

(Esta bien Mandryka,

que tú todavía no te hayas ido)

 

En su libro, Lotte Lehmann escribió: "La larga y final aria de Arabella es de una belleza indescriptible, haciendo que estos momentos sean una maravillosa experiencia para mí!".

Con cada paso, el brillo musical aumenta.

El único que no goza es Mandryka que, de espaldas, no se ha dado cuenta aún del regreso..

Finalmente, ambos se enfrentan.

Arabella comienza su canto final a capella, pero inmediatamente le hacen coro oboes y fagot con leves golpes de timbales.

Los violines corren paralelos.

Gran final lírico strussiano que ni Mandryka puede creer.

Sugiero escuchar este segmento 2 a 3 veces seguidas para distinguir el fraseo y paladear la estructura musical.

Ahora, con el vaso de agua en su mano, Mandryka se agrega al fin de fiesta.

Frente a frente, con el vaso roto en el piso, cada uno canta su tema.

Ella cubre con besos la cara de su amado:

Ich kann nicht anders werden,

nimm mich wie ich bin

( No puedo ser de otra manera,

tómame como soy)

Las trompas se reservan los segundos finales.