TodOpera:Bibliografias de Interes.Jenufa
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Jenufa. Janacek

Extraido y editado de Radio Beethoven con material de :The New Grove Dictionary of Music and Musicians


Leos Janacek, fue checo (más concretamente moravo) y vivió entre 1854 y 1928. Estudió en Praga, Leipzig y Berlín, pero pronto emprendió caminos propios. En la ciudad de Brno fundó una escuela de órgano, de cuyas ganancias vivió en forma muy modesta gran parte de su vida, apenas conocido en su tierra e ignorado por completo en el resto del mundo.

Leos Janacek trabajó en diversos ámbitos de la composición musical, siendo dos piezas orquestales - la “Sinfonieta” y el poema sinfónico “Taras Bulba” - las obras que más han dado relieve a su producción en todo el mundo. En otros géneros debe destacarse la “Misa Glagolítica”, las “Danzas de Lachia” y los cuartetos para cuerdas “Kreutzer” y “Páginas Intimas” como lo más representativo de su legado.

Más allá de estas obras, sus creaciones para la ópera, escritas en forma tardía, y en un número de 11, resultan de vital importancia en el desarrollo de género lírico en general y de la escuela checa, en particular. Ningún otro compositor eslavo profundizó tanto en la melodía propia de su lengua y en la cadencia de cada frase cotidiana, trasladando tales conocimientos a una concepción operística totalmente original, representada en una estilización y en un notable ennoblecimiento del lenguaje.

Janacek era un acabado conocedor del folclore eslavo, sin embargo no lo empleó en el estilo externo de sus predecesores Smetana Y Dvorak. Para Janacek el uso del folclore fue un trabajo lento y profundo, que se detuvo en cada detalle y que extrajo de él toda una batería de elementos tanto humanos como naturales.

De las 11 óperas compuestas por Janacek las que más divulgación han alcanzado son “Katya Kabanova”, “El caso Makrópulos”, “De la casa de los muertos”, “La zorrita astuta” y “Jenufa”.

Jenufa” fue escrita entre 1894 y 1903, en un período muy triste de la vida del autor, marcado por la enfermedad y muerte de su hija Olga, cuyo dolor le brindó la inspiración para uno de los momentos más importantes de la obra. Janacek pudo mostrar la ópera ya completa a su hija en su lecho de muerte, dedicando a ella la partitura.

“Jenufa” esta basada en el drama de Gabriela Presissova, titulado “La hijastra”, representado en Praga en 1890. El mismo Janacek confeccionó el libreto, abreviando la trama de aquella pieza teatral.

El deseo de Leos Janacek fue estrenar su nueva ópera en el Teatro Nacional de Praga en marzo de 1903, pero su intento fue inmediatamente rechazado por el director de ese centro artístico, Karel Kovarovic, con quien el compositor tenía pésimas relaciones. Así entonces “Jenufa” fue estrenada en Brno, la capital morava, el 21 de enero de 1904, sin tener ningún éxito ni trascendencia. No obstante esta fría recepción, la ópera siguió subiendo a escena hasta 1913 en Brno y otras ciudades moravas consiguiendo algunos mayores éxitos.

Janacek intentó luego mostrar la obra en el Teatro Nacional de Praga, pero tal propósito se encontró con un drástico rechazo por ver en ella “falta de unidad estilística, forzada novedad, extremado primitivismo y sobrepasado atavismo”. Posteriores rechazos atrasaron el estreno en ese teatro hasta 1916, debiendo someterse, claro está, a algunos cortes y modificaciones impuestas por el implacable Kovarovic.

La fama en grande para “Jenufa” vino, sin embargo, en 1918, cuando la Opera del Estado de Viena montó la obra en versión en una traducción de su texto al alemán realizado por Max Brod. Otro paso fundamental en el ascenso al éxito de esta ópera se tuvo en 1924, cuando Erich Kleiber lideró una serie de representaciones que tuvieron lugar en 1924, en el Teatro de la Opera estatal de Berlín. Pasados muchos años, muy valioso fue el trabajo realizado por el director Charles Mackerras, quien reconstruyó la partitura original del estreno de Brno y la llevó al disco en 1982, en un notable registro producido por el sello DECCA.

Porque “Jenufa” plantea un recio drama rural muy bien delineado, con un lenguaje naturalista, no son pocos los juicios que la han planteado como una ópera de mucha similitud a ciertos títulos de la corriente verista italiana. En lo musical, Janacek desarrolla un estilo muy original, recio, dramático y muy avanzado para su tiempo (primera década del Siglo 20). Sin ser declaradamente atonal, llega a un interesante politonalismo y a complejas armonías.

ARGUMENTO

La acción de “Jenufa” se desarrolla en una aldea de Moravia, a fines del siglo XIX.

Acto primero

En la casa de un viejo molino, la anciana Burija está preparando comida. Jenufa, su nieta, mientras tanto está viendo cómo cae la tarde, presa de una inmensa angustia: en este día se sortean las plazas de los jóvenes que deben ir a cumplir con un largo servicio militar, lo cual implica varios años de alejamiento.

Jenufa tiene amores con su primo Steva y espera secretamente un hijo suyo. Si Steva es llamado al servicio, Jenufa quedará expuesta a la vergüenza pública. Laca, hermanastro de Steva, no soporta que Jenufa, de la que está enamorado, esté tan pendiente de Steva, y su malhumor recae sobre la abuela Burija, pues por ser su nietastro nunca fue tratado con el mismo cariño que tuvo Steva.

De pronto se oyen gritos y cantos: numerosos muchachos entran rodeando a Steva, que ha tenido suerte y se ha librado del servicio militar. Steva ha bebido mucho y no hace mucho caso de Jenufa, que quisiera una confirmación inmediata de su amor y de su boda.

Interviene entonces Kostelnicka, sacristana y madrastra de Jenufa. Al ver a Steva borracho le recrimina su incapacidad de comportarse, motivo por el cual le dice que no se acerque a Jenufa si no está sobrio. Steva se va, frívolamente. Laca hace valer su amor mucho más sincero y verdadero, pero Jenufa lo rechaza. Airado, Laca le cruza la cara con un cuchillo, causándole una herida profunda.

Acto segundo.

Han pasado cinco meses. Jenufa ha tenido el niño con la ayuda de Kostelnicka, que ha montado un refugio escondido en su propia casa para la madre y el niño, después de haber hecho correr la noticia de que Jenufa había ido a pasar una temporada en otra región.

Kostelnicka llama a Steva a su casa para proponerle que se case con Jenufa y repare así el daño que ha causado, pero el muchacho no tiene interés alguno en atarse con Jenufa, porque ahora va tras una boda mucho más favorable con la hija del alcalde. Kostelnicka acude a Laca confesándole que Jenufa ha tenido un hijo de Steva, aunque le dice que ha muerto, pero Laca ahora se muestra frío respecto a su antiguo amor.

Desesperada, Kostelnicka aprovecha que Jenufa duerme para llevarse al niño y tirarlo al río, en medio de los hielos del invierno. Cuando Jenufa despierta, Kostelnicka le dice que ha estado inconsciente varios días, durante los cuales el niño murió. El dolor de Jenufa es inmenso.
Laca vuelve para declarar su amor a Jenufa y aceptarla como esposa.

Acto tercero

Han pasado dos meses y ya es primavera. Kostelnicka ha estado haciendo los preparativos para el matrimonio de Jenufa y Laca. Steva acude a visitar a los novios acompañado de su futuro suegro, el Alcalde, con su esposa y Karolka, su hija, ahora novia de Steva. Con cierto menosprecio, la alcaldesa y su hija observan los pobres regalos de los novios. Están repartiéndose refrescos y algo de comer cuando de pronto llega gente con la noticia de que se ha encontrado un niño muerto en el río, liberado por el deshielo.

La ropa señala claramente que se trata del hijo de Jenufa y crecen los intentos de todos de castigar a la muchacha, cuando Kostelnicka reconoce que fue ella quien lanzó el niño al río.
La Sacristana es detenida y, cuando se quedan solos, Laca confirma a Jenufa que, a pesar de todo lo ocurrido, la quiere y que su matrimonio estará basado en un verdadero amor. Los prometidos se abrazan tiernamente.