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Lady Macbeth de Mtsensk. Shostakovich

Extraido y editado de Radio Beethoven

 

En el ya pasado Siglo XX, el desarrollo de la música rusa post-revolución se encuentra con tres grandes compositores que destacaron notablemente sobre sus iguales. Ellos son Igor Stravisnky, Sergei Prokofiev y Dmitri Shostakovich, siendo este último, fallecido en 1975, uno de los artistas más importantes en las décadas que siguieron a la Segunda Guerra Mundial.

Shostakovich vivió entre 1906 y 1975. Su creación musical fue vastísima y cubrió todos los géneros, con una grandiosa producción de 15 sinfonías. No obstante la brevedad de su legado en el ámbito operístico, con sólo dos obras, éste ocupa un lugar de relevancia en el vasto campo del teatro lírico universal y más destacado aun en el de la ópera rusa.

En 1930 Shotakovich copuso su primera ópera, “La nariz”, obra cómica y grotesca basada en un cuento de Gogol. En diciembre de 1932 completaría la creación de su segunda ópera, “Lady Macbeth de Mtsensk”. Esta nueva ópera se inspiró en un pequeño relato “Lady Macbeth del distrito de Mtsensk”, escrito por Nikolai Leskov en 1864.

Resulta oportuno destacar los primeros párrafos de esta novela, que rezan así: “En nuestras regiones se encuentran a veces determinados personajes que, por muchos años que hayan trasncurrido desde el día en que los conocimos, no los podemos recordar sin sentir escalofríos”. El personaje a que hace alusión el texto de Leskov es el de Katerina Ismailova, una mujer que a partir del asesinato de su suegro, se verá devorada por constantes crímenes casi inevitables, que la llevarán a la muerte.

Obviamente el rebautizar a una mujer rusa con el apelativo de “Lady Macbeth” hace directa alusión al personaje creado por William Shakespeare en su pieza teatral “Macbeth”. Como le sucede a esa malvada y ambiciosa mujer, Katerina Ismailova se ve envuelta en una verdadera espiral de crímenes.

El libreto que puso en música Dmitri Shostakovich fue ideado por el mismo con la colaboración de Alexander Preys, haciendo pocas pero significaticas alteraciones al original literario de Leskov, encaminadas a humanizar el personaje central, a encontrar justificación a sus crímenes.

La ópera tuvo su estreno en el Teatro Maly de San Petersburgo (coidad por entonces llamada Leningrado) el 22 de enero de 1934 y dos días más tarde en Moscú.

El éxito fue inmediato y verdaderamente arrollador. Juicios aprobatorios no se hicieron esperar, y así fue como el mariscal Tujachevski, alta autoridad del Ejercito Rojo, pronunció una frase que se convertiría en lema, ya que respecto de “Lady Macbeth de Mtsensk” sentenció: “es la primera ópera soviética clásica”. En una carta a Sergei Prokofiev el gran director Miaskovsky opinó que esta ópera era “embriagadoramente soberbia”. El crítico más importante de la época, Samossud llegó a escribir que “desde “La Dame de Pique” de Tchaikovsky no ha habido una ópera igual en la música rusa”

En los dos años siguientes al estreno un clamoroso éxito acompañó a la obra en 200 representaciones realizadas tanto en Leningrado como en Moscú, amén de producciones en una larga lista ciudades de Europa y América.

Pero en enero de 1936 “Lady Macbeth de Mtsensk” comenzaría a sufrir una larga condena. Cuando dos años antes Shostakovich había estrenado triunfalmente la ópera nunca imaginó que se estaba comenzando a ganar el infierno. La situación era doblemente paradójica en cuanto el compositor, un comunista convencido, creía haber escrito una ópera socialista a toda prueba. Había tomado un cuento moral de Leskov y lo había transformado en un apasionado acto de acusación contra la sociedad burguesa.

Pero sucedió que Shostakovich tardó en darse cuenta de que, entre los altos cargos de su país, las disonancias habían pasado de progresistas a sospechosas.

El 26 de enero de 1936 el mismísimo Josef Stalin y sus colaboradores más directos acudieron a una representación de la obra, que ya cosechaba triunfos en dos teatros moscovitas en forma paralela.

Stalin y su comitiva entendieron enseguida que esta ópera no tenía nada que ver con su idea del comunismo y así fue que la obra les disgustó de sobremanera, a tal nivel que al salir del teatro el jerarca habría señalado “Esto es uns estupidez; no es música”.

Pero las cosas no quedaron sólo en eso. El 28 de enero un artículo sin firma con el título de “Caos en vez de música” fue publicado en el diario oficialista “Pravda”, condenando fieramente la ópera con los más duros epítetos que es dable imaginar y denunciando a Shostakovich como enemigo de la música soviética, del arte y del Estado. Cuenta su biógrafo Meyer que leído este artículo esperando tomar un tren el compositor “puso el periódico sobre las rodillas, bajó la cabeza, se quitó los anteojos y se puso a llorar como un niño”.

A partir de este agudo juicio desaprobatorio el régimen de Stalin simplemente prohibió futuras puestas en escena de la obra por su pesimismo social y por el atrevimiento formal de la música.

Ante tales problemas Shostakovich prefirió abandonar el interés por componer nuevas óperas. Sus próximas incursiones serían la incompleta comedia “Los jugadores” de 1941, inspirada en Gogol, cuya composición fue abandonada antes de finalizar el acto primero, y la opereta “Moscú, barrio de Cheriomushki” de 1959.

En 1948 y por la desaprobación de nuevas obras Shostakovich fue includo una vez más en el Index comunista. Ni la composición de la Sinfonía “Leningrado” - alegoría de la lucha soviética contra la invasión nazi - evitó que una resolución del Comité Central del Partido Comunista, fechada el 10 de febrero de ese año, lo incluyese, junto a Prokofiev, Khachaturian, Shebalin y otros, entre “los compositores cuyas obras ilustran las perversiones formalistas y las tendencias musicales antidemocráticas, extrañas y sus gustos artísticos”.

Ya muerto Stalin en 1953 fue que Dmitri Shostakovich maduró la idea de reformular su “Lady Macbeth”, la cual en una versión suavizada y titulada “Katerina Ismailopva” no vino a contar con la autorización para ser representada sino hasta 1963. Esta versión tuvo una transitoria vigencia ya que a fines de los años 70 la versión original de 1932 fue reestablecida y aceptada como definitiva.

Debe aclararse que en su título la ópera a veces muestra indistintamente los nombres de “Mtsensk” y de “Minsk”. Esto es un error, ya que ambos nombres corresponden a lugares diferentes. El válido es sólo el primero.

ARGUMENTO

La ópera se desarrolla en cuatro actos y nueve escenas. Como elemento de separación de estas escenas la partitura de la obra dispone interludios orquestales de variadas facturas.

La acción tiene lugar en una pequeña ciudad de provincia rusa, hacia el año 1860, en la hacienda de una familia de comerciantes, los Ismailov.

Acto primero

Cuadro primero.

Katerina Ismailova vive, insatisfecha, junto a su marido Zinovi, persona gris y sin carácter, y su suegro Boris, lújurioso y despótico, que gobierna con mano de hierro la hacienda y que la reprocha no tener hijos después de cinco años de matrimonio.

Con motivo de un breve viaje del marido a reparar un molino, el suegro obliga a Katerina a jurarle fidelidad en el momento de la marcha ante las burlas de los jornaleros, que conocen la mala relación de la pareja.

Aksinia, la cocinera, le habla de un nuevo trabajador, Sergei, que lo han despedido de su anterior empleo porque ha seducido, con clara desvergüenza, a la señora de su patrón.

Cuadro segundo.

En el patio de la casa de los Ismailov, Aksinia es agredida con intentos de violación por unos cuantos jornaleros liderados por Sergei. Aparece Katerina, que interviene con decisión, defiende a la cocinera y el honor de las mujeres y reprocha la conducta de Sergei. Este la desafía a medir sus fuerzas y consigue derribarla a tierra. Se presenta el suegro Boris, que no cree las excusas de Katerina y la envía a prepararle algo de comer.

Cuadro tercero.

En su habitación, mientras se desviste para irse a la cama, Katerina se lamenta de su insatisfacción amorosa, pero entra Sergei con la excusa de pedirle un libro. El ya conoce bien la naturaleza de la joven y la seduce fácilmente. Mientras Katerina y Sergei hacen el amor apasionadamente, el viejo suegro llama en vano desde el otro lado de la puerta.

Acto segundo

Cuadro primero.

En el patio de la casa de los Ismailov, Boris, sin poder dormir, muestra su carácter lujurioso y cuando está a punto de decidirse a entrar en la habitación iluminada de Katerina para, según él, suplir los deberes del marido ausente, ve como Katerina y Sergie se despiden y éste salta furtivamente hacial desde el tejado hacia el patio

Boris atrapa a Sergei, llama a sus hombres y lo azota sin piedad después de obligar a Katerina que baje para que contemple, impotente y llena de ira, la crueldad del viejo.

Sergei consigue contener el dolor y no gritar, pero se desmaya y Boris ordena que sea encerrado bajo llave en una bodega mientras envía a buscar a su ausente hijo Zinovi.

El viejo exige comida a Katerina, quien le sirve unos champiñones, donde ha introducido veneno para ratones.

Boris muere entre terribles espasmos mientras Katerina le quita la llave de la bodega, pero antes ordena a los trabajadores que han llegado llamar al pope (el sacerdote ortodoxo) y acusa a Katerina de su muerte. Pero la mujer finge gran pesar y todos atribuyen la muerte del viejo a una aguda y repentina indigestión.

Cuadro segundo.

Katerina comparte su cama con Sergei, adormilado, y le pide un amor apasionado al tiempo que tiene pesadillas y se le aparece el fantasma del suegro asesinado. Sergei le dice que solamente la amará si se convierte en su marido.

Llega sin avisar Zinovi, el marido ausente, y a pesar de que Serguei se esconde, pronto sospecha el engaño y acusa a su mujer. Katerina lo derriba al suelo y lo estrangula con la ayuda de Sergei, que le propina el golpe decisivo en la cabeza.
Los amantes arrastran al cadáver de Zinovi a la bodega y lo entierran bajo unas piedras.

Acto tercero

Cuadro primero.

En el patio de la casa de los Ismailov, Katerina y Sergei, muy engalanados, se preparan para ir a la iglesia a celebrar su boda, porque el marido ha sido declarado como desaparecido. Mientras él ve con alegría su futuro de propietario de la hacienda, Katerina está angustiada por el recuerdo del crimen y mira con obsesión hacia la bodega.

Cuando todos han salido para la ceremonia, un rústico campesino, medio borracho, que ha visto las miradas de Katerina, entra a la bodega a buscar bebida, y descubre el cadáver putrefacto del marido. De inmediato sale corriendo a advertir a la policía.

Cuadro segundo.

En la cuartel de la policía, el inspector y los agentes comentan como la sociedad no se muestra agradecida por sus esfuerzos en mantener el orden, y se lamentan de no haber sido invitados a la boda de Katerina.

Llega el rústico campesino y denuncia el descubrimiento del cadáver de Zinovi en la bodega de los Ismailov, noticia que los policías reciben con satisfacción porque les permite presentarse en la boda donde de seguro habrá mucha comida y bebida.

Cuadro tercero.

La fiesta del casamiento está en su apogeo. Los invitados han bebido mucho más de la cuenta. Katerina se da cuenta con horror que el candado de la bodega ha sido forzado y teme lo peor. Efectivamente, llega la policía, que detiene a los dos amantes, con un gran sentimiento de culpabilidad por parte de Katerina.

Acto cuarto

Condenados a trabajos forzados, Katerina y Sergei, con un numeroso grupo de prisioneros, siguen el largo y penoso camino que los conduce a Siberia.

En el campamento instalado para la noche, los hombres deben estar separados de las mujeres, pero Katerina soborna a un centinela para que Sergei –único consuelo de su desgracia– pueda reunirse con ella. Pero Sergei le reprocha su desgraciado futuro y, además, fatigado de la pasión de ella, intenta seducir a otra prisionera, joven y bonita, Sonietka, que le exige a cambio las medias de lana de Katerina.
Con su cinismo y hábil capacidad para engañar, Serguei obtiene que Katerina le entregue sus propias medias y se va a hacer el amor con la muchacha.

Cuando Katerina descubre la traición, y la columna de prisioneros se pone de nuevo en marcha, agarra a Sonietka, la empuja al río turbulento que corre junto a ellos y ella misma se lanza detrás, pereciendo ahogada. Los prisioneros continúan la marcha cantando sus tristes canciones.


 




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