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Las Bodas de Figaro. Mozart

 

Extraido y editado de los archivos de la Metropolitan Opera de N. York




 

Creador de más de treinta óperas, Rossini fue uno de los gigantes de su época. Se labró su gran prestigio durante la primera mitad de su vida, y aunque llegó a los setenta y seis años, dejó de componer óperas a los treinta y siete. Su retiro musical marcó el final de una era.

Pese a su afinidad con Donizetti y Bellini, también maestros de la época del bel canto, Rossini pertenecía a una época anterior en cuanto a gustos y lealtades, quizá porque de niño fue educado en la antigua escuela del canto.

Tras escribir la ópera típicamente francesa Guillaume Tell (Guillermo Tell) en 1829, ya no podía ir más lejos en la dirección que había escogido; no mucho después, incluso Guillermo Tell quedó arrinconada y pasada de moda. Esto, sumado a sus graves problemas de salud y a la auténtica fatiga de una juventud de trabajo constante, hace comprensible la decisión de Rossini.

Nacido en Pesaro, Rossini era hijo de músicos de segunda fila. Su padre tocaba la trompeta y la trompa, y su madre, a quien él adorada, cantaba papeles secundarios en compañías de ópera ambulantes. Famoso por la pureza de su voz siendo niño de coro, Rossini prosiguió sus estudios en Bolonia y escribió su primera ópera a los dieciocho años. Trabajaba por encargo de los diversos teatros de las ciudades italianas, retocando sus óperas y sus partituras para adaptarlas a los cantantes y al público de los lugares donde después se interpretaban. Sus primeras obras fueron sobre todo comedias, género para el que exhibió dotes excepcionales, pero si le encargaban dramas serios, también los componía de buen grado.

L'Italiana in Algeri (La italiana en Argel) tomó Venecia por asalto en 1813. Escrita en veintisiete días (algunos dicen que dieciocho), la obra elevó a Rossini al máximo rango entre los músicos de sus días. Pero la posición no era segura, tal como indica la recepción en Roma, tres años después, de Il Barbiere di Siviglia (El barbero de Sevilla). Tras la primera función, la ópera fue finalmente aceptada, pero el estreno se desbarató, no sólo por los accidentes en el escenario, sino además por el boicot de los partidarios de Giovanni Paisiello, que había escrito otra ópera con el mismo tema. Otro año transcurrió antes de que escribiera su siguiente obra, La Cenerentola, adaptación a la comedia de la tradicional historia de la Cenicienta. Menos escandalosamente divertida que las dos precedentes, exhibe mayor calidez en los retratos humanos y la escena final del perdón de la Cenicienta es muy conmovedora.

En ese mismo año, 1817, Rossini lanzó una serie de óperas serias, de las que Mosè in Egitto (Moisés en Egipto) y Semiramide destacaron especialmente. Después sólo escribió tres óperas más, todas ellas para París. La segunda, la deliciosa Le Comte Ory, usa música de la primera, Il Viaggio a Reims, que fracasó, con un periodo de estreno que duró sólo tres funciones. Por último, se despidió de la escena con Guillermo Tell, y en los muchos años que aún le restaban sólo escribió piezas para piano, canciones y la Petite Messe Solennelle (Pequeña Misa Solemne).

 




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