El espíritu eslavo, con el sello típico de Tchaikovsky, ha transformado esta obra en un "hit" absoluto.
Para la soprano, el ária de la carta se ha convertido en una carta de presentación absoluta.
No son muchas las que la han encarado y mucho menos en su idioma original.
Recordemos que hasta se representó en forma abreviada de concierto con una actriz leyendo las instancias menos musicales.
Para el tenor en el rol de Lensky, el aria Kuda...Kuda... es otro "must".
Guedda, Bjorling, Shicoff, entre otros nos conmueve profundamente.
Lógicamente el dúo final es la frutilla del postre, pero hay otra pequeña joya, de pocos minutos de duración,
que queda en la laringe del bajo. No pasa de 3 o 4 minutos y es lo único que canta, pero es absolutamente devastador...
Tchaikovsky fue un músico que "occidentalizó" las costumbres rusas. Esto, en parte, se debió a la influencia que tuvieron en el los hermanos Rubinstein: Anton Grigoerievich (con el que estudió en San Petesburgo) y Nicolai (con el que compartió muchos dias en el conservatorio de Moscu)
No nos olvidemos que dos de las óperas favoritas de Tchaikovksy eran Carmen y Don Giovanni. Mucho de esto se refleja en su penúltima ópera: La Dama de Pique.
Tchaikovsky no dudó en utilizar libretos que no fuesen rusos...así le fue. Ondine nunca se publicó. La Doncella de Orleans estrenada en 1881 sobre la obra de Schiller y su última ópera Iolanta de 1892.
No hay que pensar, sin embargo, que Tchaikovsky se divorció de su raices. La influencia de Balakirev (que no escribió óperas) se hizo sentir. Repasemos: Vakula el herrero de 1876 sobre una historia de Gogol que también fuera tomada por Rimsky Korsakov, La hechicera de 1887 y especialmente Eugene Oneguin de 1879.
En Oneguin solo tenemos una atmósfera 100% rusa durante el 1er acto, pero se desvanece luego cuando el drama ocupa el lugar principal de la historia.
Como sucediera con Wagner, Tchaikovsky comenzó Onegin por la mitad, mas precisamente con la escena de la carta. Es alrededor de Tatiana, donde el autor comienza a tejer toda la trama de la ópera, tanto para atrás como para adelante, al punto tal que como sucede con Otello donde muchos tenemos ganas de cambiarle el nombre por Iago, con Onegin sucede algo similar: no sería más justo llamarla Tatiana?
