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EL AMOR POR TRES NARANJAS

 

Autor: Serguei Prokofiev.
Libreto: Vsevolod Meyerhold, Vladimir Soloviov y Constante Vogak sobre una obra de Carlo Gozzi
Estrenada en Chicago en 1921 Cuantas veces oimos y/o leemos que el estreno de una obra fue un total fracaso, para que luego de tantos años renazca como un total éxito?
Buena, esta será otra de esas veces.

La única diferencia es el prolongado lapso entre uno y otro episodio, ya que El Amor por tres naranjas pasó del bochorno total en Chicago, 1921, a un dilirio internacional cuando Giorgio Strehler hace su puesta en La Scala en 1947.
Surge esta magnífica ópera de una ficción creada por  Carlo Gozzi. Mas que fantasía, un delirio cuasi incoherencia…: habia una vez un rey, El Rey de Trébol, cuyo hijo era un hipocondríaco insoportable!. La terapia salvadora era reirse estrepitosamente. En una palabra, un loco que se curaba con carcajadas.
El problema era lograr esas carcajada y para ello comienzan a sucederse payasos, músicos y como no podia faltar como contrapartida: una hada malvada.. Entre ellos, una mezcla de personajes para todos los gustos y de los mas exoticos orígenes. El delirio en primer plano.
Esta Corte de los Milagros repite sin éxitos sus intentos una y otra vez hasta que en una oportunidad, la hada se cae y esto hace brotar la ansiada carcajada. Para vengarse, la malvada condena al príncipe a dedicar el resto de su vida a la búsqueda de tres naranjas, que no son de esas frutas a veces ácidas , otras dulces, sino tres agraciadas niñas (aunque ahora que lo pienso bien, los adjetivos calificativos pueden coincidir…)
El destino de las jóvenes será dispar: Linetta y Nicoletta morirán de sed y la tercera Ninetta será transformada por el hada en rata.
Obviamente que la rata volverá a su formato original, el príncipe se enamorará de ellas y todos serán felices esperando que de la unión no nazcan otros cítricos.

Cuando uno presencia una obra de este tipo, no debería tratar de comprenderla desde el vamos. Solo gozar con el espectáculo audio visual que Prokofiev pone en escena. Saldremos del teatro con una sonrisa en los labios, seguramente tarareando o silbando la famosa marcha. Solo después de verla varias veces empezaremos a desenmarañar el  fondo de la cosa.
Un consejo final. No es una puesta sencilla. Por lo tanto, deberían evitarse las interpretaciones de los reggiseur supermodernistas que buscan interpretar cada una de las ideas de los autores con vueltas de tuercas que al final ni ellos mismos entiende.
El amor por 3 naranjas es una fantasia pueril en su superficialidad y si uno quiere, de gran contenido en su profundidad. Pero con los tiempos que corren, muchos preferiran salir del teatro con una sonrisa en lugar de cuestionamientos y preguntas interpretativas.

ARGUMENTO

En un prólogo y tres actos, la acción de la ópera “El amor por tres naranjas” se desarrolla en tiempos y lugares de leyenda.

Prólogo

En un teatro, lleno de espectadores que discuten sobre sus distintos gustos, unos son amantes de la tragedia; otros prefieren la comedia. Otros, presenciar escenas de amor, poesía y dulzura.

Cuando la polémica sube de tono, irrumpen varios circunspectos caballeros, (“personajes ridículos” los llama el autor), que prometen al público algo nuevo, una creación teatral: “El amor por tres naranjas”.

Los ánimos se aplacan, los “ridículos” dejan el escenario, se ubican en los palcos y la acción comienza.

Llega un heraldo de un país imaginario anunciando que el Rey de Trébol está desesperado por la enfermedad de su hijo, el príncipe heredero. Está triste y no ríe nunca; sufre de hipocondría.

Acto primero

Cuadro primero

Aparece el rey llorando, con su confidente Pantalón, que trata de consolarlo. El monarca ordena a sus médicos que estudien la enfermedad que aqueja a su hijo.

Estos, después de analizar sus libros, dan un diagnóstico tremendo: el príncipe no tiene cura y nada lo podrá salvar.

Los médicos se retiran, quedando el Rey en la más profunda desesperación.

Pantalón piensa en algo que cree salvador: llamar al gran cómico Truffaldino, quien seguramente hará reír al príncipe.

Llega Truffaldino y promete al Rey organizar una gran fiesta con números que seguramente harán reír al príncipe.

El Rey llama a su primer ministro, Leandro, personaje siniestro cuya sola mención provoca el desagrado de Pantalón, que lo odia y le teme.

El monarca ordena a Leandro que se preocupe de la fiesta que organizará Truffaldino, y Leandro promete hacerlo, aunque no desea cumplir los deseos reales, pues sólo le interesa la muerte del príncipe.

Cuadro segundo

El mago Chelio ampara al Rey, tratando de defender al príncipe.

El naipe de trébol significa la buena intención del mago, mientras que en el lado opuesto de la escena está el naipe de picas, símbolo de la maldad, bajo la protección del Hada Morgana.

Se asiste a un juego de naipes con la danza infernal de pequeños diablos. El mago Chelio pierde todas las partidas y maldice al Hada Morgana, ante el alegre júbilo de los diablos, quedando triunfante el as de pique.

Cuadro tercero

Leandro piensa en cómo llevar a cabo sus planes de destrucción.

Es aliado de la princesa Clarisa, sobrina del rey y aspirante al trono. Ella está en combinación con el primer ministro para lograr sus propósitos en caso de muerte del príncipe.

Entra Clarisa y traman sus planes, no advirtiendo que, oculta debajo de la mesa, está Smeraldine, la servidora de Morgana, quien ha escuchado la conversación y, al ser descubierta, manifiesta a éstos que su señora puede destruir al príncipe.

Acto segundo

Cuadro primero

En su dormitorio, el príncipe, sumamente triste, escucha a Truffaldino, que no puede curarle la hipocondría.

Ni los ritmos de una alegre marcha, que anuncia el comienzo de la fiesta proyectada, ni las comicidades de Truffaldino, logran sacarlo de su estado.

Truffaldino, desanimado, arroja las medicinas por la ventana, y, contra la voluntad del príncipe, lo lleva al salón de la fiesta.

Cuadro segundo

Patio en el palacio del rey.

El maestro de ceremonias ordena el comienzo de la fiesta organizada por Truffaldino.

Como primer número presenta una danza de monstruos; los cortesanos se divierten, pero el príncipe, embargado por su tristeza, sólo quiere acostarse.

El segundo número es una danza entre glotones y bebedores, que produce también gran regocijo entre los cortesanos. La constante apatía del príncipe provoca la desesperación de Truffaldino quien, ante el nulo éxito de sus recursos, desahoga sus impulsos contra un personaje extraño, que en forma sigilosa, ha hecho aparición en la fiesta. Lo increpa y con un violento ademán lo hace caer en forma ridícula, lo que provoca finalmente la hilaridad del príncipe.

La concurrencia, sorprendida por la sonrisa de éste, se contagia, produciéndose el regocijo general.

Este personaje no es otro que el Hada Morgana, que se levanta iracunda y maldice al príncipe, diciéndole: “Te has de enamorar de las tres naranjas que están en el temible castillo de Creonte.”

Todos se dispersan atemorizados, pero el príncipe ya no está triste y siente la obsesión por el amor de esas tres naranjas. En vano el rey procura detenerlo.

El príncipe ordena a Truffaldino que lo siga, cuando de improviso aparece el diablo Farfarello, quien con su fuelle los impulsa hacia el castillo de Creonte. Ante esto el Rey cae desmayado.

Acto tercero

Cuadro primero

En un desierto el mago Chelio invoca al diablo Farfarello. Éste aparece, preguntando dónde se encuentra el príncipe y Truffaldino.

El diablo le contesta irónicamente que los abandonó en algún lugar, porque fue reclamado con urgencia desde el infierno. Chelio insiste en anular el maleficio de Farfarello, pero éste, riéndose, le recuerda que fue él quien perdió la partida de naipes y, por lo tanto, debe seguir obedeciendo a Morgana

Llegan el príncipe y Truffaldino. El mago Chelio intenta detenerlos, describiéndoles a la temible cocinera del castillo de Creonte, capaz de matarlos con su enorme cucharón, y entrega a Truffaldino una cinta mágica para poder embrujar a la cocinera, advirtiéndoles que para abrir las naranjas las acerquen al agua.

El fuelle de Farfarello los empuja nuevamente hacia el castillo.

Cuadro segundo

En el castillo de Creonte.

El príncipe y Truffaldino contemplan a la cocinera que custodia las tres naranjas y se aterrorizan de su aspecto.

La cocinera, con su gigantesco cucharón, logra atrapar a Truffaldino e intenta meterlo en el horno, pero al ver la cinta mágica que éste posee, ansía obtenerla y depone su actitud amenazadora.

Truffaldino le entrega la cinta y escapa con el príncipe, que ha logrado introducirse en la cocina, llevándose las tres naranjas.

Cuadro tercero

En el desierto, el príncipe y Truffaldino están sedientos y arrastran las tres naranjas, que han crecido desmesuradamente. El príncipe, agotado, se acuesta a dormir. Truffaldino, agobiado por la sed, parte una naranja, surgiendo de ella una joven vestida de blanco. Es la princesa Linette, que pide una gota de agua.

Truffaldino, aplacado, decide abrir otra naranja, para compartir su jugo, y al hacerlo aparece otra princesa, Nicolette, también sedienta. Ambas mueren de sed y Truffaldino huye aterrorizado.

El príncipe despierta y ve a las princesas muertas. Aparece un grupo de soldados, a quienes se las confía para darles sepultura.

El príncipe se dirige hacia la tercera naranja y al partirla surge la princesa Ninette, que también debe morir de sed.

Pero los espectadores, emocionados, entran en la acción llevando un vaso de agua. La princesa bebe ansiosa y cae en brazos del príncipe, profundamente enamorado.

Este, que no cabe en si de gusto, parte para comunicar a su padre su enorme dicha, deseando luego llevarse a Ninette.

Smeraldine se acerca sigilosamente a ella y le clava un alfiler mágico, transformándola en un ratón, vistiéndose luego con las ropas de la princesa.

Vuelve el príncipe, acompañado de toda su corte, y encuentra a Smeraldine vestida de princesa.

Ante este cambio, reniega de su promesa de amor y casamiento, pero el Rey le ordena conducir a la falsa princesa al palacio para celebrar la boda.

Epilogo

Cuadro primero

El mago Chelio y el Hada Morgana tienen un altercado tan violento que los espectadores abandonan los palcos y conducen a Morgana a uno de ellos, para que el mago Chelio pueda interceder a favor de la princesa.

Cuadro segundo

Al salón del palacio llega el cortejo real con el príncipe y su futura esposa, encontrando al ratón sentado en el sillón del trono.

El mago Chelio conjura el hechizo y transforma al ratón en la hermosa princesa Ninette.

El príncipe, jubiloso, se arroja a sus pies y el Rey condena a Smeraldine, Clarissa y Leandro a morir en la horca, pero ellos se fugan.

Morgana escapa del palco, y, como en todos los cuentos de hadas, los personajes malditos desaparecen.

Con gran algarabía se festeja a la nueva pareja real.

 




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