La Wally. Catalani.
Extraido y editado de Radio Beethoven
Referirse a esta opera es enfrentar uno de los tantos casos de obras para la escena lírica que figuran como única obra de relevancia de su compositor. Casos bastante similares suceden en torno a “La gioconda” de Amilcare Ponchielli, “Adriana Lecouvreur” de Francesco Cilea y también ”Mefistófeles” de Arrigo Boito.
Alfredo Catalani tuvo una corta vida de sólo 39 años. Nació en Lucca en 1854 y falleció en Milán en 1893. Se formó en el Instituto Musical Pacini de Lucca y en los Conservatorios de París y de Milán, tomando en este último centro clases con Antonio Bazzini,, quien lo contactó con miembros de la “Scapigliatura”, un movimiento consagrado a rechazar las convenciones artísticas existentes y establecer otras nuevas.
En ese grupo Catalani entabló amistad con Arrigo Boito y Franco Faccio, junto a quienes conoció la música de Richard Wagner, por entonces recién introducida en Italia. Como examen de graduación del Conservatorio de Milán fue que Catalani compuso “La Falce”, no una ópera sino una égloga con texto de Boito, presentada en julio de 1875.
Su primera ópera propiamente tal fue un encargo de la editora Giovannina Lucca, que llevó por título “Elda” y contó con un libreto de Carlo d’Ormeville. Fue estrenada en Turín en 1880.
Respondiendo a un nuevo encargo, Catalani compuso su segunda ópera, “Dejanice”, con libreto de Angelo Zanardini. Se estrenó en La Scala de Milán 1883 sin mayor entusiasmo. Su siguiente aporte fue el poema sinfónico “Eros y Leandro”, interpretado en La Scala en mayo de 1885.
La siguiente ópera, “Edmea”, con libreto de Ghislanzoni, estrenada también en La Scala en 1886, fue la última para Lucca y provocó una muy buena impresión. En posteriores representaciones de esta opera debutó como director el joven Arturo Toscanini, por entonces de sólo 19 años.
En abril de 1886 Catalani fue nombrado profesor de composición en el Conservatorio de Milán. Aunque su precaria salud, y su dedicación a la composición le alejaban mucho de sus clases, consiguió mantener la cátedra hasta su muerte y ganar todo el respeto y admiración de sus alumnos.
El paso de Lucca a la casa editora Ricordi en mayo de 1888 fue un serio traspié para Catalani. Ricordi estaba tan absorto en la fase final de la carrera de Giuseppe Verdi y en el creciente Giacomo Puccini, que fue incapaz de encargarle una nueva ópera. Catalani revisó “Elda” y la retituló “Loreley”, pero solamente pudo estrenarla en 1890.
Catalani encontró el tema de su siguiente ópera en una traducción del romance “Wally, El buitre” de Wilhelmine von Hillern que apareció en un periódico de Milán. Las posibilidades de cambiar el final feliz de esta narración por uno trágico, fueron reforzadas por la motivación que le brindaron Boito y Giuseppe Giacosa.
Catalani encargó a Luigi Illica la preparación del libreto sobre el cual trabajó gran parte de 1891. Con el simple título de “La Wally” la nueva ópera tuvo su estreno en La Scala de Milán el 20 de enero de 1892. La recepción fue muy cálida. El compositor y los cantantes debieron salir a saludar una docena de veces. Luego, Catalani solo recibió una grandiosa ovación.
En septiembre de ese año Catalani estuvo en su ciudad natal, siendo homenajeado durante una serie de presentaciones de “La Wally” que condujo Arturo Toscanini. Su siguiente temática para una nueva derivó de un cuento de Tolstoi adaptado por Illica. Esa ópera sería “Nella Selva”, pero la mala salud de Catalani dejó el proyecto inconcluso. Después de sufrir una hemorragia mientras viajaba a Suiza, retornó a Milán y murió cinco días después.
Si bien la producción de Catalani siguió una tendencia romántica algo distinta de lo habitual dentro de la ópera italiana del último cuarto del Siglo 19, su creación se apartó tanto de Verdi como de la escuela verista. Catalani fue criticado - incluso por el propio Verdi - de ser un italiano wagnerista, pero su música nunca perdió el carácter italiano, aun cuando la mayoría de las veces pusiera las atmósferas por sobre la caracterización.
“La wally” es pues la más exitosa y más conocida obra de Alfredo Catalani. En torno a ella puede señalarse a modo de anécdota que la admiración de Arturo Toscanini por Catalani lo llevó a poner el nombre de Wally a su hija.
También debe señalarse que la famosa aria de la protagonista “Ebben ne andró lontana” se hizo mundialmente más célebre en nuestros días cuando en 1981 fue incluida en la película “Diva” protagonizada por la soprano negra Wilhelmenia Fernández. Curioso resulta consignar que esta hermosa aria sea la adaptación de una canción de salón del propio Catalani, compuesta en 1876.
ARGUMENTO
“La Wally” se desarrolla en cuatro actos. La acción toma lugar en Hochstoff y Sölden pueblo del Tirol y sus alrededores en los Alpes Suizos, a comienzos del siglo XIX.
Acto primero
Con un concurso de tiro se celebra el cumpleaños N°70 del viejo terrateniente Stromminger. Su hija, Wally, está enamorada del cazador Hagenbach, del pueblo cercano de Sölden.
Stromminger, que quiere casar a su hija con Gellner, que la muchacha rechaza, tiene unas duras palabras con Hagenbach, a quien ridiculiza en público. Wally se niega a casarse con Gellner y Stromminger la pone ante la disyuntiva: o se casa con él, o se va de casa. Wally no lo duda y se va con su joven amigo Walter a vivir a las montañas.
Acto segundo
Plaza del pueblo de Sölden, un año después. Es el día de Corpus Cristi. Ha muerto Stromminger y ahora Wally, la rica heredera de Hochstoff, visita el pueblo vecino para ver a Hagenbach, a quien sigue amando.
Gellner le hace saber que ahora Hagenbach ama a Afra, la posadera del pueblo, e incluso se ha fijado la fecha de la boda. Como es día festivo se celebra un baile en el pueblo, y Hagenbach, confabulado con amigos suyos, baila con Wally para robarle un beso, algo que parece imposible dado el carácter altanero de la muchacha.
Pero ella, convencida de que Hagenbach la ama, se deja besar. Las risas de los confabulados hacen que ella se marche indignada y que le pida a Gellner que, si la quiere, mate a Hagenbach.
Acto tercero
Pueblo de Hochstoff, en la noche del día del acto segundo. Walter ha acompañado a Wally. Gellner vuelve también, finge entrar en casa y apaga la luz; se esconde junto al puente, y cuando Hagenbach pasa le da un empujón y lo despeña por el barranco. Luego llama a la ventana de Wally y le dice que ha cumplido su encargo. Wally, horrorizada, desciende al barranco y ayuda a subir a Hagenbach y lo lleva a casa de Afra para que lo cuide.
Acto cuarto
Es el crudo invierno alpino de diciembre en las alturas del Murzol. Wally se ha retirado a su cabaña de las alturas. Walter viene a verla y le ruega que vuelva al pueblo por Navidad. Ella se niega y queda absorta en sus pensamientos cuando el muchacho se va.
De pronto se acerca Hagenbach que la llama a gritos para persuadirla de la sinceridad de su amor. Pero sobreviene una enorme avalancha que sepulta a Hagenbach bajo la nieve.
Wally desesperada, se lanza al precipicio para también morir.
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